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Música rica, Músicos pobres

Fuente: El Adelantado.com, 4/4/2014
Por Jesús Eloy García - Cuéllar

El domingo pasado, en "Alfonsa de la Torre", escuchamos una música diferente. Música del siglo XVI, rescatada y ejecutada con mucho cariño y trabajo. Vimos hasta nueve ministriles en distintas formaciones, según las piezas. Todas diferentes y todas con un sabor a antiguo, que no viejo, tejiendo un cordón que nos lleva al origen de lo que han sido las músicas populares por siglos.
Hoy los músicos vuelven a ser humildes ministriles. La llegada de la gran red está siendo demoledora para la música. Antes los considerábamos artistas, creadores, intérpretes de los sentimientos del alma humana... Ahora han vuelto a ser simples currantes, como eran en las cortes de nobles y reyes, de catedrales y de cofradías; "ministrillos", humildes instrumentistas de viento al servicio de quien les pagara algo y que, normalmente, necesitaban completar su sustento con otro oficio.
Ahora se ha instalado el "todo gratis". No se valora el trabajo de la gente que dedica su vida a la música. Es impensable cobrar un precio digno por el trabajo, vender un CD, o vivir de la música. Ponemos por excusa que todos los músicos son millonarios, que se forran a nuestra costa. Nos estamos cargando la música. Simplemente nos queda el directo de pequeño formato, para que los ministriles del siglo XXI puedan seguir ejerciendo su oficio.
La música, como otras artes, ya no cotiza en nuestra bolsa de valores. Se deja en manos de maquinitas que los ingenieros manipulan hábilmente para entretenernos. Hoy los ministriles pelean por abrirse hueco, en el metro, en pequeñas Escuelas de Música, en bares y pubs donde los está apartando la tecnología punta. ¡No queremos músicos artistas! Vuelven a ser ministrillos, simples obreros de la música. Por eso hay que decir "gracias" a estos ministriles que siguen tocando para nosotros mientras el Titanic se hunde.

Iniciativa didáctica versus recortes en enseñanzas musicales

Escolares de la isla de Tenerife asisten a un concierto didáctico de música sobre el jazz con músicos de la Big Band de Canarias en el Teatro Guimerá

Organizado por el Organismo Autónomo de Cultura (OAC) del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, ayer viernes 27 de marzo tuvo lugar en el Teatro Guimerá una función didáctica especial sobre la música de jazz dirigida a escolares de distintos niveles de diversos centros de Tenerife y que corrió a cargo de los solistas de la Big Band de Canarias y Esther Ovejero, bajo la dirección de Kike Perdomo.
El acto, que comenzó a primera hora de la mañana y contó con la asistencia de casi 500 alumnos, introdujo a los entusiastas escolares en la historia del Jazz desde sus comienzos en las riberas del Mississippi, con los cantos de trabajo, hasta los estilos de fusión de nuestros días, todo ello ilustrado con ejemplos sonoros ejecutados por la banda durante las explicaciones de Esther Ovejero, además de la proyección simultánea de diapositivas con imágenes de los grandes músicos relevantes de cada estilo.En algo más de una hora, los jóvenes estudiantes tuvieron ocasión de aprender las diferencias entre el Dixieland, el Be Bop o el Cool jazz, por citar algunos estilos, además de poner cara a algunas de las grandes leyendas del Jazz.

Los centros que acudieron a la cita, entre otros, fueron el Colegio Echeyde, Colegio El Chapatal, Instituto de Enseñanza Secundaria Tomás de Iriarte, Colegio Rodríguez Campos, Instituto de Enseñanza Secundaria Alcalde Bernabé Rodríguez, así como representación de diversos centros de discapacitados.

Los músicos de la Big Band de Canarias, que en esta mañana se convirtieron además en profesores, fueron Francis Hernández, al piano; Emilio Martín, al contrabajo; Jonay Martín, en la guitarra; Ramón Díaz, en la batería; Idafe Pérez, en la trompeta; Kike Sosa, en el trombón; Kike Perdomo, en el saxo; y Esther Ovejero, en las voces.

La expectación entre los jóvenes fue absoluta y al acabar el acto las caras de satisfacción de alumnos y profesores acompañantes, en su mayoría de música, daban buena fe del éxito de la experiencia. Iniciativas didácticas de la música como esta entre los más jóvenes son muy de agradecer precisamente en momentos en los que ciertos estamentos públicos y legislativos apuestan justo por todo lo contrario: hacer desaparecer ensañanzas musicales en determinados tramos de la educación.

Tomás Luis Pérez

Bankia destina un millón para formar músicos contra el fracaso escolar

Fuente: El Mundo.es, 26/03/2014

Bankia destinará un millón de euros a impulsar el desarrollo de actividades musicales en los centros educativos de la Comunidad Valenciana dirigidas a luchar contra el fracaso escolar, y para acciones como becas y proyectos artísticos singulares en el ámbito cultural.

El convenio, con validez de un año y prorrogable hasta cinco años, ha sido suscrito este miércoles entre el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, y la consellera de Educación, Cultura y Deporte, María José Catalá, en un acto presidido por el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, al que han asistido representantes de las sociedades musicales.

El programa 'Bankia escolta València' (Bankia escucha a Valencia) supone de nuevo el apoyo de Bankia a la región, según Fabra, y "el absoluto compromiso" de la entidad con la Comunidad, en palabras de Goirigolzarri.

Del millón de euros, 700.000 se destinarán a impulsar actividades musicales en el ámbito cultural y los otros 300.000 euros al campo de la educación musical, fundamental para formar nuevos músicos y al público futuro de la ópera y el teatro, según el tenor Plácido Domingo, presente en el acto.

La enseñanza musical tendrá lugar en los centros de educación Infantil y Primaria, adonde se desplazarán los profesores de las escuelas de música de cada localidad para impartir la formación.

El final de la 'Teddycracia'

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Fuente: El Confidencial.com, 16/02/2014

Teddy Bautista se extinguió junto con las casetes, el VHS, el Beta, las minicadenas, los radiocasetes, el Spectrum 128K, el walkman, los diskettes, los tocadiscos y los vinilos (sí, también), los DVD y los CD. Desapareció como se extinguen todos los dinosaurios analógicos de la Edad Contemporánea, con una Transit de la Guardia Civil llena de cajas con papeles, archivos, ordenadores confiscados y un palacio modernista pastelón precintado. No son suficientes las fuerzas del orden dirigidas por el aparato judicial para borrar las largas sombras que se enquistan, hace falta que la maquinaria ejecutiva y legislativa actúen para acabar con los restos de la ignominia.

El pasado viernes -maldita ironía, día de los enamorados de 2014- el Consejo de Ministros sepultaba con la intervención de las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual -incluida en la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual- la Teddycracia. ¿Recuerdan? Era aquel paraíso -Sociedad General de Autores y Editores (SGAE)- organizado sin ánimo de lucro y sin control de las administraciones, del que colgaba -como muestra el registro mercantil- un entramado societario de compañías con mucho ánimo de lucro, y cuyo único objetivo era el de enriquecerse a base de facturarle servicios a la SGAE.

Si todo sale bien, asistimos al punto final del enriquecimiento de la cúpula de la entidad de gestión colectiva a costa de la recaudación de los derechos de autor de los más de cien mil socios. En el nuevo mundo que dibujan desde la Secretaría de Estado de Cultura a este periódico se acabaron las filiales convertidas en lucrativos negocios. Dicen que controlarán, vigilarán y sancionarán. Que intervendrán en su monopolio. Ni una Fundación Autor más, dedicada a obtener negocio de actividades relacionadas en nombre de la cultura: publicación y distribución de libros, discos, vídeos, programación y montaje de espectáculos...

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“Cuentan que hay músicos que son periodistas frustrados”, artículo de Diego A. Manrique

Fuente: Efe eme.com, 22/03/2014

El tópico dice que todo periodista musical es un músico frustrado. Pero hoy, sobre todo en Estados Unidos y Reino Unido, abundan los músicos metidos a periodista. A reseñar el reciente libro de uno de estos últimos, Bob Stanley, del trío Saint Etienne, dedica Diego A. Manrique un artículo en "El País".

En las 800 páginas de "Yeah yeah yeah" Stanley "pretende cubrir nada menos que 'la historia del pop moderno' (en realidad, Stanley se para antes de llegar al turbulento presente siglo). Trabajos tan panorámicos son extremadamente raros. Y 'Yeah yeah yeah' pertenece a la categoría superior. Para entendernos, se trata de algo así como el hijo listo de 'Awopbopaloobop alopbamboom: una historia de la música pop'. Las frivolidades, las condenas tajantes del enfant terrible que era Nik Cohn son aquí reemplazadas por la pasión de la urraca, que acumula las joyas halladas, haciendo un provechoso uso del pie de página".

Aunque anglocéntrico, "me conquistó al citar, en su prólogo, a Waldo de los Ríos (sí, su arreglo de la Sinfonía nº 40 mozartiana fue gran éxito en 1971 en varios países europeos) y afirmar que forma parte de su universo particular con el mismo derecho que Laurie Anderson ('O superman') o los Marcels ('Blue moon')", escribe Manrique.

Y añade: "¡Aviso! Stanley odia a los artistas que se toman a si mismos demasiado en serio; obviamente, su propia postura es una forma de esnobismo. Así que no se alteren si encuentran que menosprecia a los Doors, Patti Smith, Radiohead o Tom Waits (ajeno a los charts, Tom sencillamente es ignorado, aunque cumpliría el requisito como autor de éxitos para otros)".

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