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Un estudio revela que uno de cada tres músicos sufre pánico escénico

Fuente: La Verdad.es, 5/8/2015

La tesis elaborada por un profesor de piano asegura que el problema es muy común y reclama más atención psicológica en los conservatorios

Los hay quienes comienzan a sudar. Otros, se quedan paralizados o incluso tartamudean. Y hay quienes superan esos miedos, pero otras veces es inevitable la retirada al camerino. Le pasó a Joaquín Sabina hace poco. También a Pastora Soler. Tanta atención, tantas expectativas y tantas miradas pueden pasarle factura hasta a los artistas más reconocidos, acostumbrados a cantar y actuar en público decenas de veces. Pero, ¿por qué algo que se entiende como una pasión puede hacer entrar en pánico a los músicos? Es algo que se preguntaba José Ballester, profesor de piano en el Conservatorio de Música de Murcia, y que ha intentado dar respuestas y soluciones al pánico escénico mediante un estudio en el que han colaborado 570 músicos y 60 profesores, en un rango de edad que va desde los 10 a los 54 años. Y el dato es sorprendente: uno de cada tres músicos sufre ansiedad escénica, e incluso uno de cada cinco alumnos deciden abandonar sus estudios de música por esa causa.

«Como profesor, me preocupaba el gran deterioro interpretativo que sufrían algunos alumnos al actuar en público», cuenta Ballester. «Un deterioro que no es justificable si se tienen en cuenta la cantidad de horas que invierten los alumnos en su preparación». Ballester quiso tratar este tema en la elaboración de su tesis doctoral y para ello se basó en la experiencia de los alumnos de los conservatorios de Murcia, Lorca y Cartagena. El profesor define la ansiedad escénica como «un temor o angustia irracional que aparece ante la actuación en público y que condiciona la musculatura y la concentración del músico», hasta el punto que pueden darse resultados muy pobres en aquellas personas que se sienten muy presionadas por actuar delante de otras personas. Según explica el profesor, se ha descubierto que los niveles de ansiedad son ligeramente superiores en los adolescentes, y que las chicas se ven más afectadas que los chicos. Como es lógico, el contexto también influye. «Una actuación como solista ante una audiencia importante y en una situación muy valorativa puede disparar los niveles de ansiedad». La clave para muchos es la práctica. Ballester descubrió cómo el número de horas de ensayo afecta a los músicos. «Aquellos que invierten más horas, de alguna manera tienen menos ansiedad. Hay una relación inversa», de tal forma que quienes apenas han repasado sus partituras son más proclives a pasarlo mal sobre el escenario y, por ende, a ofrecer una actuación muy por debajo de lo esperado.

Aún así, los nervios son «impredecibles», apunta Ballester, y van mucho con la personalidad de cada uno. Sin embargo, hay rasgos comunes en los artistas. «Los músicos somos muy perfeccionistas, y la preocupación excesiva por los errores y por las expectativas emocionales hacen que se disparen los niveles de ansiedad escénica».

Su autor, José Ballester, apuesta por nutrir estos centros con servicios de orientación psicopedagógica El trabajo destaca que un alto nivel de ansiedad puede llevar a los alumnos a abandonar sus estudios

Apoyo profesional

El estudio, que contó con la tutela de los doctores Juan Miguel González y Pablo Olivares, establece que el problema del miedo escénico tiene una solución psicológica. Ballester apuesta por tratar el tema de los nervios de forma profesional con los alumnos. «Sería conveniente que existiera una simbiosis entre la psicología y la musicología», asegura. «Nosotros como profesores de música solo podemos aconsejar desde nuestra propia experiencia, pero esto no

siempre da resultados efectivos. A veces, incluso se da el efecto contrario y aumenta la ansiedad del alumno». La sugerencia de Ballester consiste en «nutrir los conservatorios con servicios de orientación psicopedagógica», algo que sí es habitual en institutos de educación secundaria, pero no en escuelas de música. En otros países, cuenta, este tipo de ayudas han demostrado ser eficientes.

El nivel de ansiedad en un alumno puede ser tan grave que puede, incluso, obligar al músico a dejar sus estudios y renunciar a una pasión. Según el estudio de Ballester, uno de cada cinco alumnos abandona sus clases de música debido a la ansiedad escénica, «ya que no hay ningún servicio que les ayude a canalizar ese problema que tienen y salir adelante. Eso crea un nivel de frustración que también afecta a su vida diaria». Es una situación estresante, que se suma a la que ya de por sí pueden llegar a tener los jóvenes que se enfrentan a más presiones, sobre todo de carácter escolar o universitario.

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